
Es verdad que el empaque cumple con una función principal que es la de proteger el producto durante el transporte y la exhibición de este en los estantes, sin embargo, como función secundaria está la de ayudar a venderlo a través de información contenida en las etiquetas, en el diseño y los colores, el valor agregado que ofrece, entre otros atributos. Además, es un diferenciador del producto de la competencia.
Un estudio realizado por la revista Merca 2.0 sobre el packing y los consumidores mexicanos encontró que el 60 % de éstos lo toma en cuenta al momento de hacer su compra. Así que la forma, el material y un buen diseño puede ser determinante para la compra. Entre los atributos que consideran como principales están:
- El diseño.
- Que sea reusable.
- El material y la textura.
- Que sea resellable.
- Su resistencia.
Hablando propiamente del diseño, el color puede incidir en el 90 % de los casos sobre la decisión de compra, de acuerdo con el estudio Impact Color in Marketing.
Si su producto se distribuye en un supermercado, debes saber que tiene entre tres y cuatro segundos para llamar la atención del consumidor, pues en siete segundos habrá hecho su elección de compra. Por eso, debe ser cuidadoso con los elementos que considere dentro del packing.
Elegir la tipografía adecuada: las fuentes connotan elegancia, informalidad, astucia, austeridad, delicadeza, etcétera. Debe elegir la que mejor transmita. Por ejemplo, si vende puros finos para un sector premium, querrá reflejar elegancia, por lo tanto, no convendrá para nada utilizar tipografía informal. Tiene que haber una congruencia de estilos. Además del tamaño y que sea legible.
Sé congruente con los colores que elija: el color por sí mismo puede enviar un mensaje.
Lo simple siempre vende más: un diseño simple y fácil de recordar es un elemento ganador, por ejemplo, todo mundo sabe cómo son los vasos de café de Starbucks.
Evocar experiencias: la gente debe querer tu producto simplemente por ver el empaque. Por ejemplo, un buen empaque de comida debe hacerte salivar y querer probar el producto desde su empaque.
Ofrecer una buena estética: el empaque tiene que ser sencillo, con una buena estética, nada rebuscado y elaborado con un material acorde con el producto.
Dar un valor agregado: además de un diseño bonito y agradable busca ofrecer un valor agregado. Por ejemplo, si vende chocolate de mesa, ofrece un mini recetario, incluso puede agregar un mini catálogo del resto de los productos que tenga.
Fuente: Entrepreneur en español
Lima, Perú
Edición 26