¿Cómo elegir el embalaje primario correcto?

El aumento de la vida útil de los productos en la industria alimentaria los hace cada vez más vulnerables a los daños y ejerce más presión sobre los envases primarios para protegerlos, por esta razón, diversos investigadores buscan crear empaques de alimentos sólidos y confiables.

El fortalecimiento del empaque primario de un producto se puede lograr considerando las opciones de tamaño, forma y material más efectivo y protectoras. Para proteger el producto, la adición de envases reforzados en futuras entregas reducirá las posibilidades de abolladuras al amortiguar el exterior del producto.

Embalaje primario, secundario y terciario

El embalaje primario incluye todos los envases hasta el punto de venta, como una bandeja de comida preparada, su película de plástico y la manga de cartón. El embalaje secundario, por otro lado, describe la envoltura utilizada para agrupar unidades individuales durante el almacenamiento, el transporte y la visualización.

El embalaje terciario se utiliza para fines de transporte, como envoltura elástica y flejes. Reforzar el empaque secundario puede proteger el producto durante el tránsito, pero una vez que el producto se ha desembalado, almacenado y dejado de lado, queda expuesto a más daños potenciales en el pasillo del supermercado.

Hoy los productos alimenticios pasan más tiempo en los estantes de los supermercados gracias a la vida útil prolongada creada por el envase en atmósfera modifica (MAP).

Este proceso se realiza comúnmente con comidas contenidas en bandeja de aluminio con paredes lisa y puede extender la vida útil de un producto hasta en un 200%.

Si bien la maximización de la vida útil es beneficiosa para las marcas y los consumidores, hace que los productos sean más vulnerables a los daños, especialmente en un supermercado ocupado con incontables compradores que inspeccionan los ingredientes.

Para proteger completamente un producto, debe comenzar con el embalaje primario. Al optar por contenedores primarios robustos, puede minimizar el daño potencial al producto desde el tránsito hasta la salida.

Dicho esto, debe optar por un embalaje fuerte que durará toda la vida útil del producto, incluso fuera del supermercado. Un embalaje débil da como resultado una menor dependencia del embalaje secundario y terciario para proteger el producto en tránsito.

Mientras que los envases secundarios y terciarios seguirán teniendo su papel en la logística, las marcas de alimentos que invierten en empaques primarios obtienen los beneficios de menos devoluciones causados por el daño del transporte y el manejo en la tienda.
 

Fuente: Revista Énfasis
Lima, Perú
Edición 30

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