
Un consorcio de empresas españolas desarrollará durante tres años un proyecto de Investigación, Desarrollo e innovación con el que tratará de convertir las cajas de corcho blanco, las de poliestireno expandido (EPS) en las que se transporta habitualmente el pescado y otros productos frescos, en un nuevo plástico apto para uso alimentario de lácteos, como envases de yogurt.
Coordinado por Cicloplast, el proyecto LIFE EPS Sure tiene una financiación de 1,5 millones de euros. La Comisión Europea aporta a este plan el 60 %.
Según Cicloplast -la organización que aglutina a la industria española del plástico- estos envases tienen “excelentes propiedades de aislamiento térmico, protección y seguridad alimentaria”, pero gran parte de ellos terminan en los vertederos de toda Europa.
El objetivo del proyecto es buscar una solución técnica, ambiental y económicamente viable que convierta este residuo en un recurso con valor y lograr reducir en un 80 por ciento el vertido de cajas de EPS en Europa.
“Verdadera economía circular”
Para la directora general de Cicloplast, Teresa Martínez, el proyecto “es un claro ejemplo de la verdadera economía circular de los plásticos”, ya que convierte el residuo plástico en un nuevo recurso que muestra una aplicación concreta de “alto valor añadido” para un residuo que en la actualidad se desperdicia en vertedero.
Explicó, asimismo, que los residuos de cajas de pescado alcanzan las 110.000 toneladas en Europa al año, de los que, en la actualidad, el 42 % se desperdicia y termina en vertederos, mientras el resto, o se recicla o se destina a valorización energética.
“Nuestro fin es desviar de vertedero y ofrecer una solución de reciclado a la mayor parte de los residuos. El objetivo global en Europa es que se desvíe hacia el reciclado un 80 % del total”, reveló.
Asimismo, añadió que las naciones donde este tipo de envases presentan un mayor problema además de España, son Grecia, Italia y Reino Unido.
En definitiva, aseguró que se trata de un proyecto “muy ambicioso” porque “hasta ahora en ningún lugar del mundo se ha conseguido convertir este producto en plásticos alimentario” y confía en que, si los resultados son positivos, a partir de julio de 2020, se podrá empezar el desarrollo para su comercialización.
“Hay que demostrar la circularidad de los plásticos, de un envase de pescado a un nuevo envase para contacto alimentario de yogures y lácteos”, valoró.
Fuente: Europa Press
Lima, Perú
Edición 26