Equilibrio entre diseño y huella de carbono

El cuidado por el medio ambiente, en un contexto de cada vez mayor preocupación por el cambio climático, está afectando a todas las industrias. Y hoy todavía más. Así, desde el sector alimentario hasta el automotriz –que año a año presenta más vehículos “eco friendly”– la industria del packaging también es parte de esta revolución verde.

Del mismo modo, el aumento explosivo del comercio electrónico, el cual en 2017 fue responsable de 2,3 billones de dólares en ventas, y para 2021 se espera que alcance los 4,5 billones de acuerdo a las proyecciones de la industria, representa un gran reto para este rubro.

Esto, ante una nueva demanda de empaques tanto para el formato e-commerce como para las ventas al por menor. De acuerdo a cifras de ProChile, por ejemplo, sólo en Estados Unidos las compras en línea representan un 10 % de las ventas retail, una expansión que se espera crezca a una tasa interanual del 15 %.

Bajando la huella
Se trata de un desafío con varias aristas. Al reto de generar productos reciclables, cuyo proceso productivo tenga una baja huella de carbono, se suma la evidente exigencia de contar con diseños originales y atractivos.

Jess Christie, directora de Matches Fashion, explica a la revista Monocle que “los clientes esperan que las tiendas en las que compran los ayuden a reducir sus huellas ambientales”. Esto se complementa con la opinión de Tim Slayer, director de Marketing de la marca de relojes suizos Breiling: “La relación de nuestros clientes con el embalaje y con todo lo ecológico ha experimentado un cambio notable”.

En este mismo sentido, otro de los caminos que se vuelve cada vez más frecuente es la reutilización del empaque con otro fin, lo que permite que el consumidor lo pueda conservar con fines prácticos o decorativos como lo es guardar objetos personales o incluso usarlo como maceta. Esto conlleva beneficios para la marca como una mejora en la percepción del consumidor o un incremento en su Top Of Mind.

Sin embargo, hay mucho por avanzar. Los bioplásticos, derivados de materiales naturales, tienen una huella de carbono más baja que los de tipo estándar, de acuerdo a un estudio de la universidad de Pittsburg, citado por Monocle. No obstante, se considera que son más dañinos con el ozono y, además, para la producción de su materia prima se requiere un uso más intensivo de la tierra.

Equilibrio verde
Un ejemplo de estas nuevas tendencias es lo que está efectuando el retailer minorista de alta gama Net-a-Porter. Desde hace un tiempo, ha incorporado a su portafolio de packaging, envases reciclables o biodegradables, incluyendo cajas, cintas, papel de seda, bolsas protectoras de prendas y para zapatos, lo que fue acompañado por la reducción de materiales más contaminantes en las mismas prendas. Esto con el fin de reducir la huella de carbón total de sus productos.

Oliver Spencer, director Net-a-Porter asegura que “el nuevo lujo proviene de la innovación y las ideas, eso es lo que la gente encuentra interesante”, a lo que agrega que estos cambios no solo no han provocado quejas de parte de sus clientes, sino que una gran aceptación.

La experiencia de marcas en el mundo apunta, finalmente, al equilibrio. Un balance entre procesos productivos menos contaminantes y el uso de packaging “verde”. No obstante, esto teniendo presente que, por el momento, hay productos de los cuales resulta imposible prescindir.

Aunque la ecuación parezca compleja, el desafío para la industria es seguir avanzando en la investigación de nuevos empaques, atractivos, originales y con bajo impacto en el medio ambiente, packaging que vaya de la mano de los productos que soportan.


Fuente: Asimpres.
Lima, Perú.
Edición 46.

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