
El packaging de un producto, sobre todo en el sector alimentario, es la carta de presentación del mismo, es el reflejo de la identidad de la marca y es también un anzuelo para atraer al consumidor a partir de un diseño innovador, creativo, práctico y sobre todo, útil al momento de reflejar el valor agregado de su contenido y las necesidades del consumidor que satisface. Por ejemplo, ¿es libre de gluten?, ¿contiene menos calorías?, ¿tiene azúcar?
En el artículo “Package design: the ‘dark horse’ of new products sucess” de Nielsen, se explica que actualmente más de la mitad de los consumidores deciden comprar o no un producto frente al estante, sin que en realidad tenga mucho peso la campaña de publicidad a la que fueron expuestos previamente a través de los medios de comunicación.
El empaque es el primer encuentro físico que tiene el consumidor con la marca, por ende, cuando es apropiado y se distingue de la competencia, influye significativamente en la decisión de compra.
El año pasado, en su estudio “Global Food & Drink Trends 2016”, Mintel abordó la tendencia de “comer con los ojos”, la cual explica que los consumidores, aunque siguen tomando en cuenta el sabor como factor principal para comprar o no un producto alimenticio, prestan suma atención al diseño del empaque, por lo que es importante que las compañías se den el tiempo de planear estratégicamente su packaging considerando el impacto que tendrá en futuras compras.
Ser disruptivo en este tema es la clave para mantenerse vigente en el punto de venta, pero también es indispensable no disminuir la rigurosidad con la que se debe de impregnar la esencia de la marca para comunicar su identidad y valores.
Algunas de las tendencias de packaging que se hicieron presentes durante el 2017 y continuarán despuntando en 2018 se relacionan con el consumo personalizado, es decir, con productos que por su fórmula, sabor, presentación y envase, se adaptan a necesidades específicas de los consumidores que buscan mejorar su salud y calidad de vida además de conectar con ellos.
De acuerdo con la encuesta global sobre la Responsabilidad Social Corporativa, de Nielsen, el 55% de los consumidores está dispuesto a pagar más por productos de compañías que traten de generar un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente, lo cual se puede reflejar desde el empaque.
Para que se considere práctico, el envase de los alimentos tiene que reflejar seguridad, además de facilitar su almacenamiento y distribución. Para que sea innovador y creativo debe de comunicar la esencia de la compañía a partir de un diseño que apele a la razón y a las emociones.
El último estudio de Package InSight, un startup de alta tecnología que analiza y desarrolla empaques, señala que los envases de un producto pueden incrementar la emoción por el mismo o generar frustración y tener un impacto dramático en una compra futura, por lo que es importante que se le otorgue un peso importante dentro de la estrategia de branding.
Fuente: Merca2.0
Lima, Perú
Edición 25