
La inmensa cantidad de productos y servicios, que compiten en un mismo mercado, obliga a las marcas y compañías a desarrollar continuamente nuevos envases que aporten a sus productos y servicios la fórmula visual que les haga marcar la diferencia.
Según Alejandro Naveda Tataje, ingeniero de Materiales con mención en Polímeros y máster en Marketing, el 70% de las decisiones de compra en una superficie comercial se deben al empaque (Sheena White Influence of Packaging on Consumer Buying Behavior).
“El diseño del empaque debe seducir, educar y, quizás, lo más importante, provocar una respuesta emocional”, dijo.
Inspirador de confianza
Alejandro Naveda sostuvo que el empaque tiene el rol de poner a disposición del consumidor la correcta cantidad de producto, de manera cómoda, que inspire confianza y que sea fácil de identificar entre múltiples opciones. “En resumen, que gane la batalla en el punto de venta”, agregó.
Hablamos de empaques -acotó- que cumplen con su prestación y, además, pueden ser emblemáticos para el producto/servicio puesto a la venta.
Vehículo del mensaje
De otro lado, Naveda Tataje manifestó que las necesidades y deseos de los consumidores se convierten en atributos que nos guían a la hora de imaginar cómo debería ser y aparentar el producto o servicio en venta.
“La segmentación de clientes hace que podamos acotar e identificar mejor cuáles son estos atributos y cómo destacar su importancia a través del diseño”, prosiguió.
El especialista afirmó que “el empaque, como vehículo del mensaje desde la empresa a su público objetivo, llega a tener la responsabilidad de comunicar correctamente estos atributos que hacen que se elija finalmente una opción u otra”.
Diseño
Sobre la estabilidad de los productos cuando son comercializados en el mercado, Alejandro Naveda consideró ideal que estos “sean irremplazables” en opinión de los consumidores.
Con relación al diseño de empaques, el experto indicó que este proceso consiste en diseñar y producir el recipiente o la envoltura de un producto o servicio.
“Es un proceso que puede incluir consideraciones sobre centenares de aspectos asociados con el coste, apariencia, usabilidad, fabricación, sostenibilidad, exportación, competitividad, estándares, patentes y muchos otros”, agregó.
Asimismo, Naveda expresó que un empaque se puede definir como sostenible si, comparado con “soluciones” competidoras (otros formatos, materiales, procesos de fabricación, etc.), presenta menores impactos negativos sobre el medio ambiente, es decir, se ha diseñado para que sea menos contaminante que sus alternativas en el mercado”.
Fuente: Armando Cuyubamba Pereda
Packaging News Perú
Lima, Perú
Edición 30